En 2020, Valledupar vivió uno de los mayores desafíos para su mercado laboral. Lo que comenzó como una crisis sanitaria terminó transformando la economía local: negocios cerrados, restricciones de movilidad y miles de personas que dejaron de trabajar o de buscar empleo. Sin embargo, cinco años después, las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) muestran un panorama diferente. La recuperación llegó, pero no fue inmediata. El empleo necesitó varios años para reconstruirse y solo hacia 2025 se observa un fortalecimiento más evidente de los principales indicadores laborales.
¿Cuando el empleo se detuvo?
La llegada del COVID-19 alteró el funcionamiento normal de la ciudad. Durante los meses más críticos de la pandemia, las medidas de confinamiento limitaron la actividad comercial, redujeron el turismo y afectaron especialmente a los trabajadores independientes e informales, un grupo con gran presencia en Valledupar.
Las cifras de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) reflejan ese impacto.
La población ocupada pasó de cerca de 168 mil personas en enero-marzo de 2020 a aproximadamente 143 mil entre marzo-mayo del mismo año, una caída cercana a 25 mil empleos en pocos meses.

Ese descenso no solo representó la pérdida de puestos de trabajo, sino también una disminución en la capacidad económica de miles de hogares que dependían de ingresos diarios para sostenerse.
¿Por qué la recuperación fue tan lenta?
Aunque las restricciones comenzaron a levantarse desde 2021, el empleo no volvió automáticamente a los niveles previos a la pandemia. La recuperación laboral suele avanzar más despacio que la recuperación económica.
Uno de los principales factores fue la estructura del mercado laboral de Valledupar. Gran parte de su economía depende del comercio, los servicios, la construcción y actividades con alta participación del empleo informal. Muchos pequeños negocios necesitaron tiempo para recuperar clientes, estabilizar ingresos y volver a contratar personal. Además, durante los años posteriores a la pandemia surgieron nuevos desafíos, como el aumento de la inflación y de los costos de producción, factores que limitaron la capacidad de algunas empresas para ampliar sus nóminas.
2023: el empleo empezó a consolidarse
Para 2023, el comportamiento del mercado laboral comenzó a mostrar señales más estables. Durante todos los períodos analizados, la población ocupada se mantuvo muy por encima de la población desocupada, y los mayores niveles de ocupación se registraron entre septiembre-noviembre.

Esta relación evidencia que el crecimiento del empleo no fue un fenómeno aislado, sino parte de un proceso gradual de recuperación que comenzó a consolidarse después de los años más difíciles.
2024: menos desempleo y más participación laboral
En 2024 aparecen dos indicadores especialmente importantes para entender la evolución del mercado laboral.
El primero es la tasa de desocupación, que inició el año en 13,99 % y descendió hasta 11,27 % entre julio y septiembre, el nivel más bajo registrado durante ese período. Aunque posteriormente presentó un ligero aumento, el comportamiento general muestra una disminución frente a los momentos más críticos de la pandemia.

El segundo indicador es la Tasa Global de Participación (TGP), que mide qué porcentaje de la población en edad de trabajar participa activamente en el mercado laboral, ya sea trabajando o buscando empleo.
Después de alcanzar un mínimo de 55,85 % entre mayo-julio, este indicador cerró el año en 58,17 %, lo que sugiere que más personas volvieron a incorporarse a la actividad económica.

La combinación de ambos indicadores resulta significativa: mientras el desempleo disminuía durante buena parte del año, también aumentaba la participación de la población en el mercado laboral.
2025: el mejor panorama del período analizado
Los datos más recientes muestran que 2025 representa el mejor desempeño del período estudiado. La población ocupada supera las 200 mil personas en varios períodos del año, una cifra considerablemente superior a la registrada durante la pandemia. Más que una recuperación inmediata, este comportamiento refleja un proceso de adaptación que tomó cinco años.
La ciudad necesitó tiempo para reactivar sus sectores económicos, recuperar la confianza empresarial y reincorporar progresivamente a miles de personas al mercado laboral.
Una recuperación que deja lecciones
La experiencia de Valledupar demuestra que una crisis como la del COVID-19 deja efectos que trascienden el momento de la emergencia.
Recuperar el empleo implicó mucho más que reabrir negocios; fue necesario reconstruir la actividad económica, fortalecer la participación laboral y generar nuevamente oportunidades para quienes habían quedado fuera del mercado de trabajo.
Cinco años después, los indicadores del DANE muestran una ciudad con mejores niveles de ocupación y una mayor participación de su población en la actividad económica. Aunque persisten desafíos como la informalidad y la estabilidad del empleo, la evolución entre 2020 y 2025 evidencia que la recuperación del mercado laboral fue un proceso gradual que terminó consolidándose hacia 2025.
Fuente
DANE – Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), serie trimestral móvil para Valledupar (2020–2025).