El anuncio de la construcción del Ecoparque del río Guatapurí por parte de la Gobernación del Cesar podría materializar, doce años después, una de las propuestas urbanas más importantes de Valledupar por su impacto medioambiental y urbano. A propósito de la obra, que iniciaría en enero de 2027, EL PILÓN revisó el Plan de Acción Valledupar 2030, elaborado en 2015, para contrastar la visión original con el diseño que planea ejecutar la entidad departamental.
El Plan de Acción Valledupar 2030 es un documento construido por Findeter, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Alcaldía de Valledupar en 2015. Ese texto trazó una hoja de ruta a quince años.
En este plan, el Ecoparque Lineal fue catalogado como el proyecto estructurante del espacio público de la capital cesarense. Su concepción original abarcaba 170 hectáreas, con una franja de intervención de 250 a 600 metros de ancho en el margen occidental del río y una longitud aproximada de 8 a 9 kilómetros. El objetivo era frenar la expansión urbana informal hacia el oriente, invadido por asentamientos, integrar el río a la ciudad y detonar una transformación socioeconómica.

Los cambios entre ambos proyectos
Al cruzar los planos históricos con el proyecto actual, surgen tres variaciones técnicas. La primera tiene que ver con la infraestructura vial. El plan maestro de 2015 priorizaba una vía paisajística orientada al peatón, la bicicleta y el transporte público, advirtiendo que se debía evitar el diseño de una vía rápida o circunvalar que estableciera una barrera entre el río y la ciudad.
El diseño a ejecutarse contempla la avenida del río Guatapurí, ya en construcción, con dos calzadas vehiculares de siete metros cada una, complementada con un andén de 5,5 metros hacia el río y una ciclorruta de 2,4 metros. Esta estructura funcionará también como un dique de contención para prevenir inundaciones.
La segunda variación es la escala. De las 170 hectáreas y grandes áreas proyectadas inicialmente, la obra actual define un perfil de intervención de 25 metros de ancho a lo largo de 9,1 kilómetros. Esto convierte la idea de un inmenso macroproyecto ecológico en un parque lineal de medianas proporciones, y dividido en tres nodos. El tercer cambio radica en el manejo de las comunidades asentadas en la margen derecha. El documento de 2015 proponía un plan integral de reubicación de estas familias hacia áreas del centro histórico y zonas centrales consolidadas para mitigar los costos sociales del desarraigo.
Hoy, el despeje de la ribera se enfoca en procesos de restitución de predios públicos, es decir, desocupar los predios públicos actualmente invadidos, acciones que deberá ejecutar la Alcaldía de Valledupar sobre las zonas específicas de la vía y tramos pegados al río.

Los tres nodos del nuevo diseño
El diseño definitivo de la Gobernación, que demandará una inversión de $159.962 millones, divide el corredor en tres zonas. El Nodo Ecológico, ubicado en lo que actualmente se conoce como Campo Adela, tendrá un enfoque de contemplación del bosque seco tropical, plazas artesanales y la siembra de 4.000 árboles nativos.
El Nodo Familiar, proyectado en la zona donde hoy está ubicado el Vivero Municipal, integrará canchas, parques infantiles y locales. Finalmente, el Nodo Deportivo, en la zona de Las Vaqueras, contará con un anfiteatro y escenarios para la actividad física.
La obra tomará entre 16 y 18 meses de ejecución e incluye la financiación departamental para conectar el ecoparque con la carrera cuarta, un tramo que deberá materializar la administración municipal.
