¿Protocolo deportivo o comunicaciones en un voluntariado de juegos Parasuramericanos?
Los días 5 al 15 de julio se llevaron a cabo en la ciudad de Valledupar los II Juegos Parasuramericanos, donde Colombia se convirtió en escenario para que los paradeportistas del continente suramericano pudieran demostrar su talento y dedicación en cada disciplina deportiva. La competencia contempló 13 disciplinas del deporte paralímpico y contó con la participación de delegaciones de doce países, con más de mil paradeportistas, además de entrenadores, oficiales, jueces y equipos técnicos.
Durante los once días, el deporte fue un punto de encuentro entre culturas, países y personas unidas por la pasión de competir y superar nuevos desafíos. Mientras se realizaba cada competencia, los diferentes participantes y sus equipos demostraron que el deporte es un medio para cumplir metas y desarrollar habilidades nuevas que parecen imposibles.
Gracias a la magnitud del evento y la cantidad tan grande de roles por suplir, la organización decidió crear un programa de voluntariados que apoyaran en diferentes categorías deportivas, logísticas y comunicacionales. Entre estas categorías del voluntariado están también protocolo deportivo, el encargado de las premiaciones y entregas de medallas.
Acá empieza mi dilema. El día de la entrevista final me escogen para el voluntariado de protocolo y etiqueta deportiva porque necesitaban mas ayuda en ese campo, incluso aunque me hubiera inscrito para la categoría de comunicaciones y tener la oportunidad de expandir mis conocimientos. Al final, gracias a mis ganas por experimentar nuevas actividades que no se ven muy seguido en la ciudad decidí aprender un nuevo ámbito.

El rol de protocolo deportivo

El voluntariado en protocolo deportivo en este caso consistió en guiar de la mejor manera a los deportistas y autoridades encargadas de entregarles los signos de victoria a los ganadores. Se les indicaba cuales eran los pasos a seguir para que la ceremonia de premiación saliera de la mejor manera y para que los premiados se sintieran totalmente honrados y orgullosos de representar a su país en los II Juegos Parasuramericanos.
Algunos roles consistían en portar las banderas de los paradeportistas en el podio, algunos tenían la labor de buscar y guiar a los deportistas para que estos subieran al podio, otros en llevar las bandejas cargadas con las medallas y la mascota oficial del evento llamada Tobalito, un árbol de cañahuate representativo de la ciudad de Valledupar por su florecimiento en los cerros una vez al año; este también tenia una prótesis en la mano y otra en el pie diseñado para encajar con los paradeportistas, sus equipos y los asistentes a las competencias. Estos elementos fueron exclusivos para los competidores en el podio.

En mi caso, gracias a mis habilidades comunicativas e ingles conversacional tuve la tarea de guiar a aquellos llamados autoridades, personas relacionadas con el mundo deportivo, presidentes de las delegaciones invitadas, organizadores del evento, entre otros. Mi tarea consistía en indicarles y acompañar a las autoridades de manera puntual cuando debían entrar y subir al escenario, en que momento uno entregaba las medallas y el otro a Tobalito, en que momento girar hacia la bandera y escuchar el himno del país del ganador, en que momento bajar del escenario, que gestos debían tener con los ganadores y algunas indicaciones mas. Mi discurso para cada autoridad fue mas o menos de la siguiente manera:
Buenos días/Buenas tardes, mi nombre es Gabriela Ruiz. Yo le estaré acompañando en la entrega de medallas y el personaje. Salimos después de las banderas y el orden de salida será el siguiente: primero los guiare hacia la parte izquierda del escenario donde estaremos ubicados durante toda la ceremonia, luego se entregan las medallas y los personajes empezando por bronce, luego plata y por ultimo oro. Por favor, sin besos ni abrazos solo la felicitación. Por ultimo giraremos a la bandera y escuchamos atentos el himno del país del ganador.

Tuve la oportunidad de conversar con grandes organizadores del evento, al ministro de deporte de ese momento, al presidente del Comité Paralímpico Colombiano, también con los demás presidentes de las otras federaciones internacionales, con funcionarios del Americas Paralympic Committee y conversar con deportistas locales e internacionales. Los principales vínculos que realice fue con mis compañeros, juntos fuimos un gran equipo y sacamos las premiaciones adelante.

Gran representación cultural Vallenata
Aparte de la gran representación que tuvo el evento con el personaje Tobalito con un árbol de Cañahuate, podemos decir que la cultura valduparense estuvo presente también el área de protocolo deportivo. El traje insignia de la ciudad Valledupar fue visto, admirado y piropeado por los asistentes locales e internacionales del evento.
La gran faldona y la blusa llenas de arandelas y encajes, así como las guayaberas blancas, alpargatas y mochilas coloridas utilizados para la daza del Pilón, pisaron fuerte y firme en los escenarios de premiación de los II Juegos Parasuameicanos de Valledupar 2026. Elogiados con por cada extranjero por su porte y colores llamativos, sin dejar de lado la admiración hacia sus portadores, teniendo en cuenta las altas temperaturas de la ciudad por esos días. Todo el que preguntaba queda fascinado por la historia de la muestra cultural y la tradición que este representa.

Fue un total acierto ya que, por lo general en este tipo de eventos se diseña un uniforme especial para la ocasión. Este detalle hizo del evento una actividad mas cálida y con mas conexión con el publico valduparense y sus visitantes extranjeros.
Jornadas difíciles
Incluso a pesar de la buena relación y comunicación que manteníamos como equipo, y que gracias a nuestros líderes teníamos transporte asignado, durante el transcurso de las competencias pasamos momentos que fueron difíciles de sobrellevar por diferentes factores.
El primero de estos era la extensa jornada de los primeros días de 8 a.m. a 6 p.m. con la sensación térmica tan agotadora del escenario, que hacia sudar hasta al mas acostumbrado. La negativa de los encargados de alimentación por brindarnos una bebida hidratante fue la que mas indignación nos genero al principio porque parecía ser tema exclusivo con el grupo de protocolo. Y la incomodidad que generábamos a los paradeportistas ya que, solíamos invadir su espacio de preparación porque nosotros no teníamos un espacio asignados. Gracias a la gestión por parte del equipo de logística estas problemáticas se fueron resolviendo a medida que llegábamos a los demás escenarios.
Otro de las dificultades que tuvimos que se salía de las manos del tema logístico fueron las fuertes temperaturas al momento de realzar la premiación en escenarios sin techos expuestos al sol, sobre todo al medio día donde la luz del sol suele alcanzar su punto máximo. Aunque incluso así realizábamos una gran labor con toda la actitud.
Un equipo increible

He repetido interminables veces que fue un equipo totalmente eficiente, pero eso no alcanza a describir el gran trabajo en equipo que pusimos desde los mas grandes hasta los menores. Todos aportamos todo lo que tuvimos en ese momento para que el evento fuera felicitado por nuestra excelente labor.
Es aquí muy importante resaltar que la comunicación es la clave, sobre todo el pedir ayuda cuando sea necesaria porque siempre alguien estará dispuesto a colaborar. Aunque todos teníamos una labor asignada: el corría, el de los deportistas, el de las banderas, el de las bandejas, el de las autoridades; todos estábamos dispuestos a colaborar cuando el afán lo requería o cuando un compañero estaba agotado.

Fue grandioso el conocimiento que me quedo de todos estos deportes y de la lección de vida que muchos de los deportistas y sus equipo enseñaron. A pesar de sus limitaciones físicas son capaces de realizar actividades impresionantes. Sobre todo nos enseñaron que no basta con el talento si no le pones dedicación y no sientes pasión por tus sueños. Nuestra emoción por compartir con los equipos nos llevo a crear nuestro propio colgante para regalar e intercambiar.

Cierre
La despedida del grupo y de los eventos, fue sin dudar bastante dura. En especial porque este tipo de ambiente positivo te da ganas de seguir trabajando, incluso sin paga. Me quedo con los buenos recuerdos, buenos momentos, charlas relajadas y bobas, amores momentáneos, el corre corre estresante, las bebidas hidratantes que nos debían al principio y que después nos devolvieron al doble, los bailes en medio de la cancha, los chistes entre todo el grupo, con nuestra líder cascarrabias y brindona, con muchas otras cosas, con todo. Lo que nos quedaron debiendo fue el cierre del evento al que no pudimos ir porque estábamos premiando a los últimos campeones en natación.
Sin dudar volvería a realizar un voluntariado, porque saber que estas realizando una labor tan bonita y en tan buen ambiente, incluso sin paga no tiene comparación. ¡Vengan a mi voluntariados que los estoy esperando!