Aquí te recibe el acordeón y te abraza la tradición.

Si hay un lugar que de verdad me mueve las fibras del corazón, es Villanueva, La Guajira. Llevar esta tierra en las venas es sentir un orgullo gigante por lo que somos. Para mí La Verdadera Riqueza de un pueblo está en su esencia, en esas tradiciones y costumbres q nos hacen únicos y q nos acompañan sin importar donde estemos.
Si algo identifica a Villanueva es ese amor por el folclor. Aquí el vallenato no se queda solamente en las canciones que escuchamos, sino que también está presente en las reuniones familiares, en las parrandas y en las historias que nos cuentan nuestros mayores. Es una tradición que pasa de una generación a otra y que nos recuerda de dónde venimos.

El festival que nos une alrededor del vallenato
Esta tradición nos recuerda cada año la importancia del vallenato para nuestro pueblo, reuniéndonos alrededor de esa música que tanto llevamos en el corazón. Pero el festival no se vive solamente a través de los show. Existen diversas actividades para vivir el festival de muchas formas, como sucede con el tradicional desfile que llena las calles de color, movimiento y pura alegría. Resulta bonito ver a la gente que sale a disfrutar y acompañar el recorrido, siendo parte de esta celebración donde se unen tanto los villanueveros como los que llegan de otros lados para conocer nuestras costumbres de cerca.

Asimismo, existen los conversatorios, espacios que resultan bastante interesantes que permiten escuchar historias, intercambiar conocimientos y saber más de la gente que construyo el camino del vallenato. A veces uno disfruta la canción sin conocer todo lo que hay detrás, y estas charlas permiten acercarse a esas vivencias, recordando a quienes han aportado al folclor.

Cuando cumplí uno de mis sueños
Todavía recuerdo lo que fue participar en el 2019 y tener la alegría de ganar en la categoría infantil. Detrás de ese logro hubo mucho esfuerzo, práctica y ganas de salir adelante con el acordeón. Para mí fue algo muy especial, porque la música ha sido parte de mi vida desde pequeño. Y la verdad, cada vez que cojo el acordeón y recuerdo ese momento, me siento muy orgulloso de lo que viví y de haber tenido la oportunidad de representar mi talento en un festival tan importante para mi tierra.

A ver, Villanueva no es solo festival. El pueblo cuenta con rincones que merecen ser visitados, permitiéndonos conectar profundamente con nuestra historia y la esencia que nos define.
Empezaría recomendando nuestra iglesia. Es de esos sitios que siempre han estado ahí, ligados a un montón de recuerdos de la vida en el pueblo.

Ahora, si seguimos recorriendo las calles, hay algo que seguramente les va a llamar la atención a quienes disfrutan el vallenato. Me refiero a los monumentos que homenajea a las grandes figuras de nuestra música vallenata, tales como Israel Romero, Jean Carlos Centeno, Poncho Zuleta y Jorge Celedon.

La verdad, a mí me parece muy bonito que tengamos estos homenajes en nuestro pueblo. Son artistas que han dejado su huella en el folclor y cuyas canciones muchos hemos escuchado una y otra vez. Vea estoy seguro que más de uno, al encontrarse con estos monumentos, recordará alguna de sus canciones favoritas y hasta le darán ganas de cantarla.
Y si los monumentos anteriores nos recuerdan a las grandes figuras del vallenato, hay otro que nos lleva directamente al corazón de esta música. Se trata del acordeón más grande del mundo, una obra monumental que rinde homenaje a uno de los instrumentos más representativos de nuestra música vallenata. Su tamaño es algo que despierta la curiosidad y que seguramente hará que quieras detenerte un momento para observarlo y tomarte una fotografía.

En Villanueva, hasta el acordeón tiene su propio espacio para ser protagonista. Y para mí, que crecí con este instrumento, es bonito ver cómo se representa de una manera tan llamativa algo que significa tanto para nuestra gente. Porque uno puede ver el acordeón como un instrumento musical, pero quienes hemos crecido escuchándolo sabemos que también está ligado a nuestros recuerdos, a nuestras celebraciones y a muchos momentos especiales.
Pero ¿saben qué? Aunque estos lugares tienen mucho para mostrar, hay algo que para mí hace especial a Villanueva y que no siempre se puede captar en una fotografía. Me refiero a su gente.

Los que somos de villa sabemos lo sabroso que es salir a la calle, encontrarse con un conocido y quedarse hablando un rato. Uno puede salir a hacer una diligencia y terminar echando caja, recordando anécdotas o hablando cuanta vaina se atraviese. Por eso, cuando pienso en alguien que viene a conocer mi tierra, no me imagino solamente a una persona recorriendo lugares y tomándose fotos. También me la imagino compartiendo con la gente, probando algo rico, escuchando una historia y descubriendo esa forma tan nuestra de hacer sentir bien a quienes nos visitan.
El sabor de una tradición villanuevera

Y hablando de probar algo rico, hay algo que para mí es casi una obligación cuando alguien viene a Villanueva, y es pasar por los dulces de Las Corrales. Yo siempre digo que visitante que pise esta tierra y no compre un dulce de Las Corrales es como si se hubiera quedado con una parte de la experiencia sin vivir.
Si algún día tienen la oportunidad de visitar Villanueva, vengan con ganas de conocer más que sus sitios turísticos, esa es mi invitación. Anímese a recorrer las calles, descubrir nuestra historia, gozarse el vallenato, probar los dulces de las Corrales y fritos de las Guillén; sobre todo, comparta con su gente.

Y si pueden hacerlo durante el Festival Cuna de Acordeones, mucho mejor. Vengan a escuchar nuestras canciones, a sentir el sonido del acordeón y a vivir esa alegría que se apodera del pueblo cuando llega esta celebración.
Me siento orgulloso de ser villanuevero, de haber crecido entre estas tradiciones y de llevar el vallenato como parte de mi historia. Por eso, cuando hablo de mi tierra, no solamente quiero contarles lo que tenemos, sino también transmitirles un poquito de lo que sentimos quienes nacimos aquí.
Artículo Creado por : Roberto Carlos Fuentes