Un recorrido por mis pasiones, mis intentos y las cosas que me hacen sentir viva.
En el transcurso de mis 20 años, he intentado encontrar un hobby, o mejor dicho, el hobby perfecto para mí. En medio de esa búsqueda, descubrí que quizás el hobby perfecto no existe, porque hay muchas cosas que me gustan y puede que no sea buena en todas, pero eso no le quita valor al hecho de que disfrute hacerlas o que pueda seguir intentándolo. Es decir, tener un hobby no significa que tengas que ser perfecto en todo.
Es como todo en la vida: muchas veces se trata de intentarlo, de perseverar. Soy fiel creyente de que, muchas veces, la disciplina le gana al talento, aunque, cuando ambos van de la mano, son una combinación perfecta. Así que les contaré, muy por encima, este viaje por mis hobbies o por aquellas cosas que he intentado convertir en algo muy mío.
Y es que tengo un problema… Bueno, puede que no sea un problema, pero te lo contaré: me gusta sentirme ocupada la mayor parte del tiempo. Y cuando considero que tengo tiempo suficiente, se lo dedico a mis hobbies.
Así que empezaré con el primero: dibujar.|

Desde la adolescencia empecé a dibujar. Realmente, mis dibujos son un poco raros. Me gustan las cosas que se ven diabólicas o feas, si se puede decir así. Empecé más o menos cuando estaba en bachillerato, aunque desde primaria me gustaba pintar y participaba en concursos. Dato curioso: me gusta dibujar en blanco y negro. No me gusta colorear ni pintar mis dibujos. Pero bueno, volviendo al tema, he dibujado dragones, he intentado dibujar caras y también he hecho cosas con estilos un poco raros, como ojos o máscaras. Siento que todavía me falta mucho por aprender. Lo he dejado por temporadas, pero siempre que tengo tiempo vuelvo a dibujar. Además, quiero desarrollar la habilidad de dibujar un paisaje que esté viendo en ese momento, porque normalmente lo hago a partir de una fotografía de referencia.
También estoy experimentando con los lienzos, pintando y dibujando sobre ellos, aunque se me hace un poco más complicado. Pero no importa, siento que, si sigo intentándolo, puedo llegar a crear una pieza linda.
Otro de mis hobbies es leer. Creo que muchas chicas de mi generación empezaron a desarrollar ese amor por la lectura de la misma forma que yo: a través de Wattpad. Leí muchísimo en formato digital, pero ahora estoy orientando más mis gustos hacia las novelas y los cuentos. Me gustan mucho Mario Mendoza y Edgar Allan Poe. A su vez, también leo libros de superación personal y otros que me ayudan a entender la psique humana, la relación que tenemos con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea. Así que sí, podría decir que tengo gustos muy diversos en cuanto a la lectura.
Actualmente estoy leyendo un libro sobre la primera ministra afrocolombiana de Cultura de Colombia, quien llegó a ocupar ese cargo con tan solo 27 o 28 años, si no me equivoco. Y, realmente, me está encantando. Me gustan mucho las lecturas basadas en experiencias o que tienen alguna relación con vivencias reales, porque me hacen cuestionar nuestra sociedad e incluso mis propias acciones en muchas ocasiones. Así que sí, creo que este es un hobby que debo fortalecer, porque muchas veces terminamos descuidando la lectura por nuestras obligaciones.

Maquillar. Cuando salí del colegio, me tomé medio año sabático, aunque tampoco fue tan sabático porque trabajé y estaba haciendo un curso de inglés. Pero el que realmente importa para esta historia es el curso de maquillaje profesional, porque sí, ¡soy maquilladora profesional! Me gusta maquillar, aprender cosas nuevas y embellecer a las personas. Siento que también es otra forma de arte.
Además, actualmente estoy muy emocionada porque, en el cortometraje que desarrollé durante mi diplomado doble en creación audiovisual, fui directora de arte. De eso les hablaré más adelante. Durante ese proceso también aprendí a hacer un maquillaje diferente, fuera de lo convencional y de lo que estaba acostumbrada a realizar.
Utilicé una técnica llamada splattering o efecto de salpicado. La primera vez que hice una prueba de maquillaje, ¡parecía que la actriz tenía un puño en el ojo! Además, la dejé más morena de lo que debía, porque el objetivo era que se viera quemada por el sol. Pero bueno, así se aprende, ¿no?. Soy feliz con este proceso. Tengo a mis clientas fieles y, cuando quiero practicar, también lo hago conmigo misma.
Este año, además, quise renovar mis hobbies. Es decir, retomé varios de los que ya les he mencionado, empecé a dedicarles más tiempo e incluso busqué la manera de mejorarlos. También comencé a experimentar con la cerámica. Todavía no sé casi nada, pero fui a un taller y ¡fue lo máximo! Me encantó la experiencia, así que ahora quiero comprar más arcilla para crear mis propias piezas y después llevarlas a quemar.
Me parece importante contarles que mi carrera de Comunicación Social también me ha ayudado a identificar cuánto me gusta el mundo audiovisual. El cine siempre me ha gustado y también es uno de mis hobbies. Creo que mis amigos ya saben que, cuando hay películas nuevas en cartelera, pueden preguntarme qué tal están, porque suelo ser una de las primeras en ir a verlas.
Pero desde que empecé a hacer cortometrajes, ahora también quiero hacer largometrajes. Actualmente estoy trabajando en un documental a partir de uno de mis proyectos, y cada vez me interesa más todo lo que hay detrás de una producción audiovisual. Siento que hacer cine es magia, pero también es un trabajo ni el berraco. A veces vemos una película y pensamos solamente en la historia, los actores o lo que aparece en pantalla, sin detenernos a pensar en todas las personas que hicieron posible que esa historia llegara hasta nosotros.
Y justamente eso es lo que más valoro: aunque todavía no he participado en proyectos gigantes, sé que detrás de cada producción, sea grande o pequeña, hay un esfuerzo enorme. Hay personas creando, organizando, resolviendo problemas, trabajando durante horas y poniendo un pedacito de sí mismas para que todo salga adelante. Por eso, también los invito a que, cada vez que vean una película, se queden a ver los créditos. Esas personas que aparecen allí son las que, desde diferentes áreas, hacen posible esa magia que vemos en pantalla.

Y nada, creo que, más que cualquier otra cosa, este mensaje también va dirigido a mí misma. Escribir esto me ayudó a reflexionar sobre cuántas cosas me gustan y cuánto disfruto de las diferentes pasiones de la vida.
Me gusta viajar, disfruto el arte en sí mismo y me encanta ir al teatro. Valoro muchísimo el arte porque siento que es una de las herramientas más útiles y poderosas que existen en el mundo, aunque muchas personas lo subestimen y sea…
“Tan dificil vivir del arte”.
El arte está en todas partes. Está en las manos de Dios cuando pensó en nuestra creación; está en la arquitectura, en la gallina que cogí el día del rodaje, en los libros, en el baile, en las canciones y en la cultura misma. Está en las cosas que construimos, en lo que expresamos y en las formas que encontramos para darle sentido a lo que vivimos.
Y, sobre todo, está en nosotros.
Me gusta pensar que el arte es creación y creatividad, que no necesariamente se trata de ser el mejor dibujante, el mejor bailarín, el mejor cantante o la persona más talentosa de una habitación. También se trata de atreverse a hacer cosas, de experimentar, de equivocarse y de encontrar algo propio en medio de todo ese proceso. Porque, al final, no creo que tengamos que ser extraordinarios en algo para disfrutarlo. A veces basta con que nos haga felices, nos permita aprender o nos ayude a conocernos un poquito más.

Y si me preguntan a mí, todos somos artistas.